En el amplio universo de la comunicación digital, los textos electrónicos se han convertido en los protagonistas indiscutibles, adaptándose a nuestras necesidades y evolucionando en formas que antes eran impensables. Pero, ¿sabías que estos textos no son todos iguales? Al igual que en el mundo impreso, los textos electrónicos se clasifican según su propósito, formato y contenido, cada uno desempeñando un papel único en cómo interactuamos con la información en el entorno digital.
Clasificación de los textos electrónicos
Normalmente, los podemos clasificar a partir de sus tiempos, es decir, la simultaneidad o no, de la interacción comunicativa a distancia que permiten, por tanto:
Textos (o géneros) sincrónicos: Los textos o géneros sincrónicos son un reflejo vibrante de cómo la comunicación ha evolucionado en nuestra era digital. A diferencia de otros, que se centran en cómo la información y los significados cambian a lo largo del tiempo, los textos sincrónicos capturan un momento en el tiempo, mostrando cómo las palabras y los significados se entrelazan en un contexto específico, en el "aquí y ahora".
Imagina que estás enviando un mensaje de texto, participando en un chat en vivo o respondiendo a un comentario en redes sociales. Estos son ejemplos perfectos de textos sincrónicos. Aquí, la comunicación es inmediata, interactiva y a menudo efímera. La inmediatez de estos textos permite a las personas intercambiar ideas y emociones en tiempo real, creando una sensación de presencia compartida, aunque estén a kilómetros de distancia.
esto genera un nuevo tipo de comunicación, la comunicación síncrona.
Este intercambio se realiza en el marco de la llamada Computer Mediated Comunication (CMC), es decir, la comunicación mediada por ordenadores.
Son ejemplos de comunicación sincrónica aquellas que se realizan a través de chat, o por plataformas y aplicaciones como WhatsApp, Zoom, Skype, etc. Estas y otras plataformas y equipos se conocen como tecnologías de información y comunicación (TIC).
A raíz de la pandemia de coronavirus, en 2020 el uso de aplicaciones y medios sincrónicos como Zoom, Skype, WhatsApp, entre otros, se incrementó de modo extraordinario tanto en el campo laboral como en el educativo.
En resumen, los textos y géneros sincrónicos son un reflejo de la velocidad y la conectividad de nuestra sociedad contemporánea. Nos permiten estar más conectados, comunicarnos de manera más efectiva y adaptarnos rápidamente a un mundo en constante cambio. Son el pulso de la comunicación moderna, capturando el aquí y ahora en un flujo continuo de interacción y significado.
Textos (o géneros) sincrónicos: Los textos asincrónicos representan una forma de comunicación que, en contraste con los textos sincrónicos, no requiere una respuesta inmediata. Son aquellos que permiten a los participantes tomarse su tiempo para reflexionar, redactar y responder, lo que les otorga una profundidad y consideración que a menudo es difícil de lograr en el flujo rápido y constante de la comunicación sincrónica.
Los textos asincrónicos son comunes en muchos contextos, especialmente en entornos académicos y profesionales. En el ámbito educativo, por ejemplo, los foros de discusión en línea, las tareas enviadas por plataformas educativas, y los comentarios en un artículo de investigación son todos textos asincrónicos. Aquí, los estudiantes y los profesores pueden participar en debates ricos y considerados, teniendo tiempo para pensar en sus respuestas y contribuciones.
En el mundo profesional, los informes de trabajo, los memos y los documentos de planificación también entran en la categoría de textos asincrónicos. Estos documentos permiten a los equipos colaborar a su propio ritmo, revisando y perfeccionando el contenido antes de llegar a una conclusión o tomar una decisión. Este enfoque favorece una comunicación más detallada y minuciosa, donde cada palabra y cada dato puede ser cuidadosamente seleccionado y revisado.
Además, los textos asincrónicos tienen una durabilidad que los textos sincrónicos rara vez poseen. Mientras que un mensaje en un chat puede desaparecer en el flujo de la conversación, un correo electrónico o un artículo en un blog permanece accesible, sirviendo como un registro que puede ser consultado, referenciado y revisado en el futuro. Esta permanencia hace que los textos asincrónicos sean herramientas poderosas para la documentación y la transmisión de conocimientos a largo plazo.
En las relaciones personales, los textos asincrónicos, como las cartas o los correos electrónicos, también tienen un lugar especial. Permiten a las personas comunicarse a pesar de las diferencias de zona horaria o de horarios ocupados, ofreciendo un espacio para compartir pensamientos más profundos o mensajes más elaborados que pueden no ser posibles en una conversación en tiempo real.
Al igual que los textos sincrónicos, este tipo de textos deriva a su propio tipo de comunicación con significado similar, la comunicación asíncrona.
La comunicación asíncrona o asincrónica es aquella que se realiza a través de internet en tiempos distintos, es decir, que hay una brecha de tiempo entre el envío de la información y su recepción.
Contrasta con la comunicación sincrónica, en la que el emisor y el receptor intercambian información al mismo tiempo. Las dos pueden encontrarse en las mismas aplicaciones y plataformas, e incluso alternarse en una misma actividad o evento.
La forma emblemática de la comunicación asincrónica, además de haber sido la primera en popularizarse, vendría a ser el correo electrónico, como parte de las llamadas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).
Un ejemplo anterior a la llegada de los ordenadores personales y de internet nos permitiría señalar la comunicación epistolar como asíncrona, y la llamada telefónica como una forma de comunicación sincrónica.
En resumen, los textos asincrónicos son un pilar fundamental de la comunicación moderna, ofreciendo un equilibrio entre la rapidez del mundo digital y la necesidad de reflexión y precisión. Nos permiten conectar con los demás de una manera que respeta nuestro tiempo y nuestro proceso de pensamiento, creando un espacio para la interacción considerada y duradera.
Si alguna vez te has preguntado cómo manejamos la comunicación en nuestra vida diaria, especialmente en un mundo tan interconectado como el nuestro, comprender los textos sincrónicos y asincrónicos es clave. Estas dos "herramientas" de comunicación digital son esenciales para mantenernos conectados, cada una ofreciendo su propio enfoque y beneficios.
Pero, ¿cómo diferenciarlas y entender cuándo usar cada una? Si prefieres una explicación visual y directa, hay un video que te puede ayudar a aclarar todas tus dudas. En este video, se exploran los conceptos de textos sincrónicos y asincrónicos de una manera sencilla y accesible. A través de ejemplos cotidianos y comparaciones prácticas, aprenderás cómo estas herramientas nos ayudan a comunicarnos de forma efectiva, ya sea en tiempo real o con la flexibilidad que permite la reflexión.

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